Ambas ciudades optan en la categoría de ciudades de entre 25.000 y 100.000 habitantes. En dicha categoría se contó con la candidatura de 40 ciudades de 17 países. Las finalistas son: Calais (Francia), Geestland (Alemania), Calvià e Ibiza (España), Nova Gorica (Eslovenia), Sandanski (Bulgaria), Selçuk (Turquía) y Zadar (Croacia).
Las ciudades han sido evaluadas en función de sus prácticas innovadoras en materia de sostenibilidad, accesibilidad, digitalización y apoyo al patrimonio cultural, la creatividad y el talento local. Las destinaciones preseleccionadas representan una muestra diversa del panorama turístico europeo, ejemplos destacados del turismo inteligente y sostenible en Europa.
La valoración de Calvià se centra sus estrategias de acción climática basada en la naturaleza y en la regeneración de su modelo turístico. Entre sus acciones de protección climática, se destaca la protección legal de la posidonia oceánica y su plan de gestión forestal en San Talaia. Como ejemplo de regeneración, su ficha recoge la transformación de espacios urbanos anteriormente ocupados por hoteles obsoletos en zonas verdes públicas e infraestructuras para la movilidad eléctrica.
La selección de Eivissa valora la política medioambiental para la protección de la posidonia oceánica, cuyas praderas de su litoral están recocidas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y los esfuerzos por mejorar la calidad del agua en el puerto y sus playas. Asimismo, su ficha destaca los programas de inserción profesional en el sector turístico de la población más joven y el intento por dinamizar la economía local a través de prolongar la actividad turística durante todo el año.
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