Comarca del Valle del Alagón — Donde el tiempo fluye como el río
Hay lugares que no se visitan, se sienten. El Valle del Alagón, en el noroeste de la provincia de Cáceres, es uno de ellos. Un territorio donde el agua es el elemento caracterizador de la comarca: los diferentes ríos aportan una extraordinaria riqueza ambiental y paisajística y donde cada curva del camino revela siglos de historia entretejidos con una naturaleza que aún respira libre.
El río Alagón esculpe los imponentes Canchos de Ramiro —paraje casi surrealista, donde una pared de piedra rota por el río forma una especie de puerta de muros verticales— uno de los mejores lugares de la comarca para observar al buitre leonado y al buitre negro. Águilas reales, perdiceras, halcones peregrinos, alimoches, cigüeñas negras y águilas imperiales ibéricas sobrevuelan un territorio que es todo un paraíso ornitológico. Y si el otoño te sorprende aquí, la berrea del ciervo en varios puntos de la comarca se convierte en uno de los grandes atractivos del territorio.
Pero la comarca del Valle del Alagón es también piedra y memoria. Coria, ciudad antigua que fue posta de la Vía de la Plata romana y sede de la poderosa Casa de Alba durante la Edad Media, atesora en apenas un puñado de calles la Catedral de Santa María de la Asunción, el Palacio de los Duques de Alba, el Castillo de la Casa de Alba, el Monasterio Franciscano y su puente medieval que, como curiosidad, perdió su río hace siglos. Sus murallas romanas, levantadas para proteger el poblado de las invasiones, permanecen en pie como testimonio de una historia que no cesa.
A pocos kilómetros, Galisteo guarda sus murallas medievales fabricadas con cantos rodados y un ábside mudéjar que habla de la convivencia de culturas que moldeó esta tierra. En Portezuelo vigila el Castillo de la Marmionda. En Zarza la Mayor, el Castillo de Peñafiel domina los cañones del río Erjas. Y sobre todos ellos, el silencio cómplice de la dehesa.
Esta comarca es, además, tierra de artesanos y de fiestas que encienden el alma. En Montehermoso se siguen fundiendo campanas de bronce y confeccionando las célebres gorras, parte fundamental del traje regional más conocido de Extremadura. En Ceclavín, los alfareros crean vasijas con incrustaciones de pequeñas piedras —la llamada cerámica del enchinado—, y los orfebres mantienen vivos oficios centenarios. En Torrejoncillo pervive la artesanía del bordado y la zapatería artesanal. Y cuando llega la noche del 7 de diciembre, la Encamisá de Torrejoncillo ilumina las calles con sus jinetes encamisados. En enero, las Carantoñas de Acehúche (Fiesta de Interés Turístico Nacional) y , en febrero, los Negritos de San Blas de Montehermoso rescatan rituales ancestrales que aún hoy estremecen. Y en junio, los Toros de San Juan de Coria despiertan una comarca entera.
Todo ello se puede explorar hoy con la sostenibilidad como guía. La comarca del Valle del Alagón ha dado un paso firme hacia el futuro como Destino Turístico Inteligente Adherido, apostando por la incorporación de la tecnología, conectividad y la gestión innovadora al servicio de un viajero que merece lo mejor de este rincón único de Extremadura.
Ven a descubrir el Valle del Alagón. Aquí, el tiempo no se pierde: se encuentra.
| Incorporación al proyecto Destinos Inteligentes | La comarca de Valle del Alagón ha obtenido el Informe Diagnóstico y Plan de Acción para la transformación en Destino Turístico Inteligente en enero de 2026 |
| Iniciativas destacadas
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Primavera en la Dehesa es el programa de actividades estrella de la comarca del Valle del Alagón. Impulsado y organizado por ADESVAL- Grupo de Acción local del Valle del Alagón- , fue el proyecto más valorado por los habitantes del Valle del Alagón en votación popular que se realizó con motivo del 30 aniversario de ADESVAL, y uno de los más longevos de la comarca. Surgió para promocionar la comarca a partir de los marcadores de identidad del territorio y se construye año a año desde procesos participativos. Se trata de un evento que abarca un conjunto de actividades muy diversas —conferencias, jornadas medioambientales, actividades culturales, deportivas, gastronómicas— desarrolladas en pueblos de la comarca del Valle del Alagón. Su celebración aprovecha el mejor momento del año en la dehesa: la primavera, cuando la jara florece y el paisaje alcanza su máximo esplendor.
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